De los cinco pilotos que conservaban opciones al título al llegar a la última cita del Intercontinental Rally Challenge, el Rallye de Chipre, Andreas Mikkelsen era, junto al belga Freddy Loix, el que menos posibilidades tenía. Para empezar, no dependía de sí mismo y para coronarse el campeón más joven de la historia del IRC, necesitaba que se produjera una auténtica debacle a su alrededor. Y se produjo, vaya si se produjo.



